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En la Analítica trascendental se estudia el entendimiento y los JSAP en Física. La función propia del entendimiento es comprender lo ercibido. Comprender los fenómenos es poder referirlos a un concepto, y esta actividad se realiza siempre a través de un juicio. De este modo, el entendimiento puede ser considerado como la facultad de juzgar. Las formas a priori del entendimiento, las que hacen posible la comprensión son los conceptos, que pueden ser empíricos o a priori, llamados también “puros” o “categorías”. Las categorías del entendimiento son, según Kant, doce (tantas como las formas posibles de juicios) según se tenga en cuenta la cantidad, la cualidad, la relación y la modalidad. El entendimiento no puede pensar los fenómenos si no es aplicándoles estas categorías, pero las categorías no pueden aplicarse válidamente a realidades que estén más allá de la experiencia. Los JSAP son los principios básicos en los que se basa la Física. El caso del principio de causalidad es calificado por Kant como JSAP porque el predicado no está contenido en el sujeto y porque el concepto de causa no procede de la experiencia sino que es previo a ella, y como es aplicable a todos los fenómenos que el entendimiento conoce es universal y necesario.

En la Dialéctica trascendental se estudia la razón y la posibilidad de la Metafísica como ciencia. La función de la razón es la unificación del conocimiento mediante ideas; su función es la de reducir la enorme variedad de objetos del entendimiento al número menor posible de principios. Los principios de la razón son condiciones puras (incondicionadas), “ideas”, que no son juicios sino conceptos a priori (conceptos puros de la razón o ideas trascendentales) que permiten unificar todos los fenómenos. Las ideas trascendentales de la razón pura son la Documento protegido por derechos de autor. Prohibido guardar, reproducir o copiar este documento Der idea de Alma (unifica todos los fenómenos de la experiencia interna), Mundo (unifica los fenómenos de la experiencia externa) y Dios (reduce las esferas anteriores en una).
La Metafísica se ocupa del estudio del Universo como totalidad, del Alma y de Dios utilizando la razón. Alma, Mundo y Dios son formas a priori de la razón pura, no tenemos impresión sensible de ellas por lo que no podemos formar juicios sintéticos (las impresiones sensibles sin formas a priori son caóticas, lasformas a priori sin impresión sensible son vacías). La Metafísica es imposible como ciencia, sin embargo es inevitable como “tendencia natural”, pues la razón tiende a la búsqueda de lo incondicionado, a hacerse preguntas y a formular respuestas acerca de Dios, el Alma o el Mundo como totalidad. Las ideas de la razón pura poseen un uso regulativo de la investigación de la naturaleza: señalan los límites que no se pueden traspasar, e impulsan a ampliar el campo de la investigación hacia nuevas experiencias y hacia una mayor conexión entre ellas.

Pero la actividad racional humana no se limita al conocimiento de los objetos, el hombre necesita también conocer cómo ha de obrar, es decir, la razón posee también una función moral (¿qué debo hacer?).
Esta doble vertiente de la razón (conocimiento de objetos, y moral) se expresa por medio de la distinción entre razón pura y práctica. La razón posee dos funciones diferenciadas: a la razón práctica le corresponde el conocimiento de cómo debe ser la conducta humana, cuáles son los principios que han de determinar al hombre a obrar si su conducta debe ser racional y, por tanto, moral (la ciencia – razón teórica- se ocupa del ser, la moral –razón práctica- del deber ser). La razón teórica (científica) formula juicios, la razón práctica formula imperativos y mandamientos.
El carácter formal de la moral kantiana no elimina el concepto de bien, únicamente afirma que no es el concepto de bien el que fundamenta la ley moral, sino a la inversa: es la ley (fundamentada en la autonomía de la voluntad) la que determina lo que es bueno (“giro copernicano”). Sólo en la razón puede fundarse la “buena voluntad”. Por esto, tal como refleja el texto, el único móvil admisible para la voluntad es la ley misma. De aquí que en actuar por deber consista la virtud, la cual es merecedora de felicidad, lo único que rechaza Kant es que la felicidad pueda ser el motivo determinante de la buena voluntad.

ARISTÓTELES: política

LA ORGANIZACIÓN SOCIAL
A diferencia de las tesis sofistas que ven la sociedad y las leyes fruto de la convención, ARISTÓTELES, insiste en la sociabilidad natural del ser humano. No sólo natural, sino consubstancial. Los humanos somos animales sociales dotados de lenguaje y razón, a diferencia de otros animales gregarios. Sólo en sociedad podemos desarrollar lo más excelente que hay en nosotros. Es gracias a ella que podemos llegar a ser realmente humanos y alcanzar nuestro bien: la felicidad.
En este marco de interdependencia es preciso situar las relaciones entre la ética y la política. La mejor sociedad es aquella que más favorece el bien de los ciudadanos, es decir, su habituación a una vida razonable.
Es necesario recordar, sin embargo, que para ARISTÓTELES la sociedad es prioritaria a los individuos, dado que éstos solo adquieren su ser en sociedad. Por eso el bien es, por encima de todo, una cuestión colectiva.
En efecto, el fin al cual aspiramos los humanos es la felicidad, y ésta sólo la podemos alcanzar en el seno del Estado, la única comunidad que es autosuficiente y que proporciona todos los bienes, tanto materiales como espirituales, que los individuos necesitamos para realizarnos plenamente.
Así pues, la ética y la política mantienen una relación de interdependencia. La ética descubre los valores que la política ha de impulsar, pero al mismo tiempo la ética no adquiere plenamente su sentido si no es formando parte de la política.
El arte de la política ha de velar (cuidar) para que los ciudadanos se habitúen a una vida regida por una razón equilibrada. Y si no es suficiente con esta educación, es preciso imponer la ley mediante la vigilancia y el castigo. ARISTÓTELES sabe, como observador objetivo de la realidad, que a menudo los hombres responden más al castigo que a la bondad. Como en el PLATÓN de las últimas obras, también en ARISTÓTELES los años van minando el optimismo antropológico de las obras de juventud.

LA VIRTUD DE LA JUSTICIA
La virtud que ha de presidir la vida política es la justicia, entendida como la virtud más perfecta, aquella que produce y preserva la felicidad de la comunidad.
La justicia, tanto en lo que tiene de natural como en lo que sólo resulta de la convención, presenta dos aspectos. Por una parte, la justicia distributiva que establece las relaciones entre la ciudad y sus habitantes, distribuyendo bienes y cargas proporcionalmente a la dignidad, la jerarquía y las funciones de los ciudadanos. Por otra parte, la justicia correctiva, en la que los jueces restablecen las posibles desigualdades cometidas en los tratos y en las relaciones entre ciudadanos.

Para Nietzsche el nihilismo se asienta en la interpretación cristiano-moral del mundo, interpretación que se produce en toda la cultura, es decir, en la filosofía, en la política, en el sistema social o en la ciencia. La historia de Occidente es la historia de una decadencia, de una profundización en la negación (filosófica, religiosa…) de los auténticos valores de la vida que tiene como consecuencia la voluntad de nada.
El nihilismo es un movimiento histórico peculiar de la cultura occidental, es el destino de los pueblos occidentales; no es un movimiento filosófico. Significa que Dios, como origen de todo lo real, ha perdido su fuerza obligatoria, y que, por tanto, el hombre ha
perdido su orientación en el mundo.
El nihilismo tiene dos aspectos: uno negativo, pues significa la destrucción de valores, la crítica destructiva de la tradición occidental; otro positivo, pues supone el reconocimiento de las condiciones por las que Occidente ha llegado a ser nihilista (es la expresión vital de la “voluntad de poder”). Estos dos aspectos simbolizan la necesidad de negar para poder afirmar.
En los intentos para escapar del nihilismo destacan tres momentos. En primer lugar, aparece la duda, la desorientación, que es consecuencia inmediata de la destrucción de valores. En segundo lugar, aparece la reflexión, un distanciamiento de la tradición occidental, es la afirmación del nihilismo. Por último, aparece una nueva valoración de la vida, la “esperanza”, la “gran aurora”. Éste es el punto de inflexión hacia una nueva perspectiva del ser (ontología) y del hombre (antropología). Esta nueva valoración significa la superación del nihilismo que se produce por la creación de valores que den sentido al hombre y la vida, y por la transvaloración (“transmutación”) de los valores que condujeron a la nada. La superación del nihilismo no se produce por la reflexión de la razón, sino por instinto, es la “voluntad de poder” la que destruye y crea nuevos valores.
La nueva moral está basada en el deseo apasionado de vivir, en la exaltación de la vida sin traba alguna pues la vida es el valor absoluto al que se subordinan los demás.

NIETZSCHE: nihilismo

 

NIHILISMO

 

DE “NIHIL”, NADA. ACTITUD VITAL Y FILOSÓFICA QUE NIEGA TODO VALOR A LA EXISTENCIA, O QUE HACE GIRAR LA EXISTENCIA ALREDEDOR DE ALGO INEXISTENTE.

LA IDEA NIETZSCHEANA DEL NIHILISMO ES COMPLEJA:

1. NIHILISMO COMO DECADENCIA VITAL: PARA NIETZSCHE TODA CULTURA QUE CREA EN LA EXISTENCIA DE UNA REALIDAD ABSOLUTA, REALIDAD EN LA QUE SE SITÚAN LOS VALORES OBJETIVOS DE LA VERDAD Y EL BIEN, ES UNA CULTURA NIHILISTA. EN LA MEDIDA EN QUE EL CRISTIANISMO CONCENTRA ESTA REALIDAD ABSOLUTA EN LA FIGURA DE DIOS, A LA QUE LE OPONE EL MUNDO DE LAS COSAS NATURALES, Y EN LA MEDIDA EN QUE, SEGÚN NUESTRO AUTOR, DICHO MUNDO “SUPERIOR” ES UNA PURA NADA, LA CULTURA CRISTIANA, Y EN DEFINITIVA TODA LA CULTURA OCCIDENTAL, ES NIHILISTA PUES DIRIGE TODA SU PASIÓN Y ESPERANZAS A ALGO INEXISTENTE (EL DIOS CRISTIANO, EL MUNDO IDEAL Y RACIONAL DE LOS FILÓSOFOS), DESPRECIANDO DE MODO INDIRECTO LA ÚNICA REALIDAD EXISTENTE, LA REALIDAD DEL MUNDO QUE SE OFRECE A LOS SENTIDOS, LA REALIDAD DE LA VIDA. EN “ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA” REPRESENTA NIETZSCHE ESTE MODO DE MOSTRARSE EL ESPÍRITU CON LA FIGURA DEL CAMELLO, SÍMBOLO DE LA ACEPTACIÓN RESIGNADA DE LAS MAYORES CARGAS.

2. NIHILISMO ACTIVO: ES TAMBIÉN NIHILISTA LA FILOSOFÍA QUE INTENTA MOSTRAR CÓMO LOS VALORES DOMINANTES SON UNA PURA NADA, UNA INVENCIÓN; LA FILOSOFÍA NIETZSCHEANA ES NIHILISTA EN ESTE SENTIDO PUES PROPONE LA DESTRUCCIÓN COMPLETA DE TODOS LOS VALORES VIGENTES Y SU SUSTITUCIÓN POR OTROS RADICALMENTE NUEVOS (PROPONE LA “TRANSMUTACIÓN DE TODOS LOS VALORES”). ESTE NIHILISMO ES UNA FASE NECESARIA PARA LA APARICIÓN DE UN NUEVO MOMENTO EN LA HISTORIA DE LA CULTURA, PARA EL REENCUENTRO CON EL “SENTIDO DE LA TIERRA”, LA APARICIÓN DE UNA NUEVA MORAL Y DE UN NUEVO HOMBRE, EL SUPERHOMBRE. EN “ASÍ HABLÓ ZARATUSTRA” REPRESENTA ESTA FIGURA DEL ESPÍRITU CON LA METÁFORA DEL LEÓN (POR SU AGRESIVIDAD, SU CAPACIDAD DESTRUCTIVA).

3. NIHILISMO PASIVO: ES UNA DE LAS CONSECUENCIAS DE LA “MUERTE DE DIOS”, APARECE POR LA CONSCIENCIA DEL CARÁCTER RADICALMENTE INFUNDADO DE LA CREENCIA EN LO SOBRENATURAL, DE LA CREENCIA RELIGIOSA EN EL MUNDO DEL ESPÍRITU. DURANTE SIGLOS NUESTRA CULTURA HA CONSIDERADO QUE LOS VALORES DESCANSAN EN ALGO TRASCENDENTE, QUE EXISTE UN ÁMBITO OBJETIVO GRACIAS AL CUAL LA EXISTENCIA TIENE SENTIDO. LA VIDA TIENE UN SENTIDO PORQUE ALGO EXTERIOR A ELLA SE LO DA. CON LA MUERTE DE DIOS SOBREVIENE LA CRISIS DEL SENTIDO Y EL CONVENCIMIENTO DE QUE LA EXISTENCIA ES ABSOLUTAMENTE INSOSTENIBLE, VACÍA, CARENTE DE SENTIDO. EL “NIHILISTA PASIVO” NO CREE EN NINGÚN VALOR, PUESTO QUE CONSIDERA QUE TODO VALOR ES POSIBLE SÓLO SI DIOS EXISTE, Y DIOS NO EXISTE; TERMINA EN LA DESESPERACIÓN, LA INACCIÓN, LA RENUNCIA AL DESEO, EL SUICIDIO. EN ESTE MOMENTO CRÍTICO ENCONTRAMOS EL NIHILISMO EN LA DESESPERACIÓN DE LOS QUE CONSIDERAN QUE NADA TIENE SENTIDO NI VALOR POR NO EXISTIR AQUELLO QUE DEBERÍA SER EL FUNDAMENTO DE TODO SENTIDO Y VALOR, DIOS. AQUÉL QUE DIJESE QUE SI DIOS NO EXISTE TODO ESTÁ PERMITIDO, AQUÉL QUE DESESPERASE DE LA VIDA Y SE LEVANTASE EN CONTRA DE ELLA POR CONSIDERAR QUE ÉSTA SOLO PUEDE TENER SU FUNDAMENTO EN ALGO AJENO DE ELLA Y QUE DICHO FUNDAMENTO NO EXISTE, ESE SERÍA TAMBIÉN NIHILISTA.

 

2.4.2. El interaccionismo simbólico

El interaccionismo simbólico defiende que todos los elementos de la vida social y cultural son el resultado de las interacciones sociales, es decir, son el resultado de la comunicación entre dos o más personas, que son las que negocian continuamente el significado de las cosas.

El principal representante de esta corriente es George Herbert Mead (1863-1931). Mead insistió en la importancia del lenguaje como un rasgo definitorio del ser humano. Gracias al lenguaje nos autoconocemos e interaccionamos con los otros. El lenguaje, sin embargo, es una realidad simbólica, es decir, una convención humana que otorga significados a ciertas palabras o expresiones, de forma que nuestra relación social la hacemos esencialmente a partir de símbolos.

El interaccionismo simbólico de Mead dirige su atención al análisis de pequeños detalles de esta interacción social que acaba creando la sociedad y sus instituciones. A veces ha sido criticado por no prestar atención a la importancia del poder o de las estructuras sociales y la presión que ejercen en la conducta social.

 

2.4.1. El estructural-funcionalismo

El estructural-funcionalismo defiende que la sociedad es como un organismo vivo, un todo formado por elementos interdependientes entre sí que no se pueden comprender aisladamente. Cada uno de estos elementos tiene un papel importante a la hora de mantener el equilibrio del todo. Así, la sociología tiene como finalidad estudiar la relación existente entre cada uno de los componentes de la sociedad y su contribución a la continuidad de la sociedad en su conjunto. El análisis de las creencias religiosas o de las costumbres, por ejemplo, nos ha de mostrar su relación con otros aspectos de la sociedad como, por ejemplo, el Derecho o la moral, la demografía, etc., así como su contribución a la estabilidad social.

Algunos de los principales representantes de esta corriente son Parsons y Merton, muy influenciados por Durkheim:

  • Talcott Parsons (1902-1975) es uno de los principales representantes de la llamada sociología del orden. Insistió en la importancia de los agentes de socialización, como la familia, a la hora de transmitir las normas sociales y generar estabilidad social. Contribuyó también a la teoría de los roles sociales (las diferentes funciones de los individuos en la sociedad y las normas de comportamiento asociadas).
  • Rober Merton (1910-1984) elaboró una teoría de la desviación para explicar los cambios a partir de las propias disfunciones estructurales de una sociedad. Así, por ejemplo, Merton situaba el origen del delito en la sociedad norteamericana en el conflicto generado entre las normas sociales aceptadas (necesidad de tener éxito independientemente del origen social) y la realidad social (incapacidad de poder progresar, en este sentido, si el origen social es bajo o si se pertenece a determinado grupo étnico), de forma que las desigualdades económicas y la ausencia de equidad en las oportunidades que revelan los estudios sociológicos estaría en la base de la desviación social que lleva al delito.